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Pintura
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Antaño, Gauguin había abierto camino exiliándose en las islas Marquesas. Hoy en dia, los pintores llegados de Europa y América se instalan en las islas propicias de inspiración exótica. En San Martin son muchos los artistas que crean obras originales que ilustran con estilos y técnicas variadas el punto de vista que ellos tienen sobre los paisajes de las islas y sobre la vida local. Su sensibilidad es estimulada por el sol permanente, la luz y elementos naturales excepcionales, lejos de la presión cotidiana de las grandes ciudades. Los aficionados al Arte hallarán sin problemas la dirección que les llevará a las numerosas galerías de arte y talleres dispersados en este pequeño territorio. Sin duda, su curiosidad será premiada ya que podrán encontrar a los mismos artistas.
Como numerosos visitantes saldrán llevando consigo un recuerdo de valor bien sea una tela original o una reproducción de los Trópicos, de un viaje encantador.
Todos los años se reunen en el ayuntamiento “En el rincón de los artistas”o forman asociaciones como “Arts Lovers”
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Literatura
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De la diversidad de las culturas, de la mezcla y de la herencia histórica y cultural, nacen obras esparciendo el amor y la evolución de los hombres, del mar y de la naturaleza.
Poetas y escritores toman parte de la fundación del alma de San Martin y perpetuan la tradición.
Esas obras son constituidas por cuentos, historias tradicionales salidas directamente del periodo de la esclavitud, fruto de experiencias vividas para transmitir un mensaje.
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Religión
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La religión ocupa un lugar muy importante en la vida de San Martin. Se pueden contar alrededor de cincuenta influenzias religiosas sacadas del cristianismo.
Por la gran inmigración y la cultura pluriétnica numerosas comunidades cohabitan en San Martin.
Se encuentran tantas variantes como:
católica, anglicana, adventista, protestante, vodù, metódica, musulmana, rasta, hinduísta.
Notará también que el culto a los muertos ocupa un sitio considerable.
El gospel
Con su auntenticidad pura sanmartinesa, al anochecer o el domingo por la mañana, ya sea en un templo modesto o en una gran iglesia, corre una brisa que le llama, déjense guiar, arrastrar...
Escuchen …es mágico…
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La música
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Bien sean de habla inglesa, hispana o francesa, todas las islas de Caribe tienen un punto en común: los ritmos, los bailes y los cantos.
La creatividad musical es importante y pone ritmo a la vida de las Antillas: el Mambo , el Cha cha cha , la Salsa, el Calipso, la Biguina, el Kompas, el Steel Band, el Dub, el Merengue, el Reggae.
San Martin una isla empapada en música, música que forma parte de la vida: en el rincón de una callejuela, en un bar a orillas de la carretera, en los coches, por todas partes se palpan los diferentes estilos de música y se mezclan para formar una verdadera banda.
Aquí, uno no vive sin música.
Como una piedra preciosa en periodo de extinción, el latido de los abuelitos músicos, del string Band “caribbean Happy Boys”que son uno de los elementos artísticos auténticos del patrimonio de San Martin. Su música es una mezcla sabrosa de merengue, calipso, bolero, polka y valls a tres tiempos.
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Juegos y tradiciones
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El Dominó: Juego favorito de los antillanos. Es imposible pasearse el domingo o por la tarde sin que la mirada cruce a cuatro hombres, con la cabeza ligeramente inclinada, sentados alrededor de una mesa en la terraza de una casa, a lo largo de una acera o en el salón de un bar. Si uno de ellos levanta de pronto un brazo para poner la mano en la mesa con un chasquido seco y mate, se trata de un jugador de dominó. Este fervor popular es tanto, que los juegos de cartas son poco practicados. Cada pueblo tiene sus costumbres. En la lista de los divertimientos caribenos la suave partida de dominó se situa en el alto palmarés. Los cuatro jugadores se reparten 28 piezas sin dejar piezas que sobren. Al principio de la partida, la habilidad consiste en clasificar y sujetar en una sola mano los siete rectángulos de madera. Pero pocos son lo que logran llevarlo a cabo, acérquense para probarlo, la mesa está siempre abierta.
El Bingo : Domingo por la tarde al atardecer en una “gaguera” (asi se llama en Haiti al lugar donde se organizan las peleas de gallos). Como se agita una coctelera, Abner sacude con casi ceremonial tradición, la calabaza que porta en las manos. Sus antebrazos, como un metrónomo, ritman a cuatro tiempos el sonido dentro de la concha de forma oval. A su lado, los otros jugadores le escuchan gritar: Bingo, calabaza y granos de maiz, lejos de los tapetes del casino.Un dolar la partida, es el precio del juego. Después de su semana de trabajo los haitianos se encuentran para jugar juntos. La regla del bingo es sencilla: cada uno dispone de tres cartones de veinticinco casillas. El primer jugador que tiene una linea, una columna o una diagonal completa con cinco granos de maiz ha ganado la partida...
Las peleas de gallos: diversión cruel para los unos, fuente de ingresos para otros. Este tercio de muerte programado de un animal forma parte de las tradiciones de la isla. Una vez por semana, alrededor del “pitt” (plaza de toros) los espectatores esperan la victoria del gallo por el cual habían apostado.
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Arquitectura
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La arquitectura antillana somete la tradición europea a la influencia tropical.
Cuando llegaron, los europeos construyeron ciudades cuadradas con casas alineadas. Muchos caserones en Marigot están construidos en dos pisos de madera y de piedra, a menudo pintadas de colores vivos de tejado hecho con uralita herrumbrosa, los marcos de puertas y ventanas todos diferentes y originales, las barandas adornadas de telas y los postigos de madera, forman parte del patrimonio arquitectónico de Marigot.
San Martin esta también marcada por la influencia arquitectonica “alituriana”del arquitecto Ali Tur, en los años treinta, impuso su estilo arquitectural en las Antillas, entre tradición y modernidad.
La importancia del turismo y de la inmigración condujo a la construcción de caserones imponentes (pero nunca subiendo mas de tres pisos) conservando el espíritu de la construcción antillana.
La casilla criolla: casita de madera hecha para resistir los ciclones, consta de dos o tres habitaciones, y su superficie no supera los 3 metros de ancha por 6 de larga, mas o menos.
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